Oriol, Oriol, ¡qué bien nos lo vamos a pasar en Sevilla!

Esa fue la frase que le dije a Oriol Humet pocos días después de ser nombrado director general de Cajasol, en una entrevista para Tirando a Fallar. Luego le pregunté por cuántos jugadores tenía Cajasol en plantilla. Oriol me respondió, luego de algún regateo, que cuatro; “perfecto, ¡¡¡ya sólo necesitáis a uno más para jugar una pachanga en el parque!!!”

 Y es que hace mucho tiempo que no salen bien las cosas por San Pablo. Siendo optimistas, la gente está un poco desanimada. Siendo realistas, tampoco existe tanta gente preocupada por el baloncesto en Sevilla, y por las numerosas reconstrucciones de proyectos.

 Todos los años se presenta un plan serio y consistente, y cada final de temporada se mandan al traste los buenos propósitos iniciales. Sin ir más lejos, del año anterior a éste se han cambiado más de 10 jugadores, 2 entrenadores y 1 director general. No está nada mal.

 Esta temporada, el nuevo patrocinador, Cajasol comienza con nuevos aires y colores (negro) pero con el mismo sino. Tras dos partidos, presenta un balance de dos derrotas. La grada ya comienza a desesperarse, y los jugadores se contagian. El señor Humet ya se está enterando de cómo funcionan las cosas aquí en Sevilla, en lo que respecta al baloncesto.

Sin duda, la trayectoria profesional de Humet le avala, pero el reto es aún mayor en una ciudad tan futbolera por tradición como Sevilla. No sé si seguirá tan reticente, como hace un mes, a traer a algún jugador interior más de garantías. Quizá esté esperando a que se cierre el mercado NBA, pero el caso es que este Cajasol sin Andrés Miso no tiene ninguna pinta de garantizar plaza en la Copa del Rey, algo que sí se consiguió el año pasado.

Leave a Reply


FireStats icon Con la potencia de FireStats