Se terminó el mes de Febrero, mes de carnavales, de fiestas y a nivel de baloncesto de sensaciones encontradas. Fundación se jugaba sus posibilidades de acceder a la final a 4 en Dominicos y allí las dejamos enterradas. La ley de Murphy es muy puñetera pero si además le sumas que tu plantilla se compone de 8 jugadores, es que uno mismo se quiere quemar. El esguince de muñeca de David y el pinzamiento lumbar de Flea nos hicieron ir a Dominicos con la sensación de que nos habíamos suicidado antes de jugar. Luchamos e hicimos lo que pudimos, a 5 minutos del final 9 abajo pero la quinta falta de Jose acabó por rematarnos. 21 abajo. Ellos son mejores que nosotros pero podíamos haber hecho algo más, una lástima. El objetivo se trasladó a no fallar más y que nos eliminen por el basketaverage, algo impensable a principios de temporada. Los otros dos partidos del mes es mejor pasarlos de puntillas. Sólo dos incisos, la defensa en zona sólo es útil como recurso si estás concentrado al 100% y activo para llegar a las posiciones que debes cubrir. Ahora tiene una nueva utilidad, descansar y relajarse. La segunda nota es que no puedes asumir en ataque cuando no lo haces en defensa, es una falta de respeto hacia los compañeros. Es un juego de equipo con trabajo global.
Este último fin de semana terminó la competición de selecciones zonales alevines con la disputa del campeonato en Sarria, antes de decir bondades, lo primero criticar que es muy típico. Me pareció muy mal el agravio comparativo entre las niñas y los niños, las niñas jugaron en un pabellón antiguo con unos vestuarios en muy mal estado y los niños en un pabellón nuevo espectacular. Con lo fácil que hubiera sido repartir la pista para que todos pudieran disfrutar.
Del campeonato me fui con las mejores sensaciones de la temporada. Jugamos muy bien, ganamos muy fácil a Santiago, con un gran porcentaje de acierto en el tiro y contra Vigo, las campeonas y que juegan a día de hoy a otro nivel, estuvimos a gran nivel. Me gustó como fueron capaces de aplicar en la pista las instrucciones de como debían salir de la presión de Vigo. Creo que no nos equivocamos al hacer la selección y que estaban las que debían. Y se formó un gran grupo.Nosotros hemos mejorado con ellas, nuestro desconocimiento del juego de minibasket era total, así como del nivel competitivo que había. Nuestras limitaciones a nivel técnico siguen existiendo. Carencias que debemos seguir puliendo para sacar lo mejor de las niñas y que ellas puedan seguir progresando. La competición sigo pensando que es lo de menos y que el verdadero triunfo es que sigan practicando baloncesto y les guste cada vez más.
Ahora empieza una nueva generación con la que esperamos ser capaces de transmitir todas las enseñanzas de este último año.
