Domingo, 8 de octubre, fecha para la historia. Eran las doce del mediodía y el sol con sus destellos me guía hacia el lugar donde quiero ir.
Sudoroso llego hasta una puerta metálica, donde en su interior alguien me esper impacientemente. Las manos me tiemblan y al entrar los nervios me traicionan un dia mas tras responder balbuceando mi nombre y apellido.
Al ponerme aquella especie de “gomita” plastificada noto una extraña sensación, mientras bajo las escaleras me desabrocho el botón de mi negra americana, la temperatura comienza a subir.
El corazón podía con mi razón y mis impulsos hacían lo demás, era el momento pero no sabia si estaba preparado para llevar a cavo algo tan importante.
Todas mis dudas se disiparon al ver algo tan simple como gradas vacías, música de fondo y el Joventut y el Bilbao calentando sobre el parquet del Olímpic. Mi virginidad periodística concluía después de tantos años de sueños rotos. Lo que en un pasado era abstracto hoy lo palpaba con la yema de mis dedos, tengo pase de prensa y “cubriré” el partido. Mas de uno haría cualquier cosa por estar donde estoy yo y es por eso que me sentía tan afortunado de tener esta oportunidad que el destino caprichosamente me ha ofrecido a base de canapés y coca colas gratis a la media parte. Un sueño, una ilusión cumplida.
Con una sonrisa de oreja a oreja la verdad es que me siento mas perdido que un pulpo en un garaje, no conozco a nadie y observo sentado el gran nombre de famosos y reconocidos informadores con sus mini-centralitas, micrófonos inalámbricos y ordenadores portátiles de última generación. Mientras el flash sale de mi cámara cada dos por tres me siento un auténtico PIPIOLO al ver que solo tengo una libreta y un simple bolígrafo para explicar el partido.
Comienzo a notar la novatada al ver que aun falta media hora para empezar el partido y no tengo nada que hacer. Pero por suerte son escuchadas y alguien se va acercando hacia mi posición con ….
Continuará
El encanchero justiciero verdeynegro